07 septiembre 2018

Reflexiones sobre mi mes en China

Como sabéis, este verano he vuelto a mi querida China. Sois muchos los que me habéis preguntado qué se me ha perdido por allí esta vez, ¿beca, estudios, trabajo, turismo? Una vez (casi) recuperada del molesto jet lag que me ha tenido zombie durante unos días, ha llegado la hora de que os cuente de qué ha ido mi nueva aventura.

Hace unos meses, surgieron las ganas y la oportunidad de regresar a China, y me puse a planear el nuevo viaje, esta vez liberado de responsabilidades académicas (ya sabéis que la última vez fui allí para estudiar). Se ha tratado de un viaje de placer, organizado por cuenta propia, con el único objetivo de poder disfrutar del país de nuevo y de adentrarme una vez más en la cultura china.



Yo, muy feliz, al llegar a mi hogar chino después de 4 años lejos.


Os he tenido desinformados porque ya sabéis que en China tanto Facebook, como Google (y por consiguiente mi blog), están censurados. Podría haberse solucionado instalando una VPN, que permiten el acceso al internet “normal”, pero en general las que funcionan bien son de pago, y me pareció algo prescindible.

La mayor parte del mes la he pasado en la provincia de Yunnan, visitando la capital (Kunming) y sus alrededores, parques naturales, y ciudades y pueblos como Dali, Lijiang, Jianshui, Yuanyang, Shaxi, Shangrila... Pero también he regresado a lugares ya conocidos, como mi hogar chino: Hangzhou, donde visité el campus donde estudié y me reuní con viejos amigos. E incluso hice una paradita en la preciosa provincia de Guangxi o en la abarrotada ciudad de Shanghai. 

No entro por ahora en más detalles sobre el itinerario, ya que poco a poco os iré contando con calma cosas sobre cada uno de estos lugares y subiré fotos, recomendaciones y anécdotas curiosas.


Un pequeño avance del viaje

He intentado aprovechar el mes al máximo, ya que, aunque parece mucho tiempo, no lo es para un país como China. Eso ha supuesto llevar un ritmo algo agotador en ocasiones, muchas horas de transporte, y recorrer largas distancias en poco tiempo. Pero me habría pasado otro mes así, y eso es una señal de que ese ritmo frenético ha merecido la pena (y de que China engancha).

Sí, he visto muchas cosas en poco tiempo, pero eso no quiere decir que las haya visto mal. De hecho, he intentado disfrutarlo todo al máximo y el plan de viaje se ha ido modificando sobre la marcha adaptándose al tiempo que necesitaba cada lugar o incluso al tiempo que a mí me apetecía quedarme en cada sitio. Por el camino he conocido a gente que ha acabado trastocando mis planes por completo y he acabado en lugares que me han calado tan hondo, que me han atrapado allí durante más días de los previstos. 

Viajar por un país tan diferente en una época en la que el turismo (tanto nacional, como internacional) está en pleno auge, hace que uno se plantee ciertas cuestiones: ¿es lo mismo ser turista que viajero? ¿qué diferencia lo uno de lo otro? ¿es lo uno mejor que lo otro? ¿son ambas cosas compatibles? Me he dado cuenta de que se tiende a trazar una línea entre turismo y viaje, dejando lo primero en un lugar peor parado. Pero creo que la división no es tan sencilla y que en muchos casos, cruzar de un lado de la línea al otro es recomendable.

Esto me llevó a pensar sobre qué consideraba que estaba haciendo yo en China: ¿turismo o viaje? Y lo cierto es que en general me he sentido más cómoda pensando que se trataba de lo segundo, dado que, en ciertas ocasiones, la experiencia en lugares considerados "turísticos" no fue del todo satisfactoria. Pero por otro lado observaba a los turistas y viajeros que nos cruzábamos por el camino, en concreto a los extranjeros. Y llegaba a la conclusión de que había algo que me diferenciaba de la mayoría de ellos. El caso es que ellos, turistas o viajeros, se sentían en un lugar extraño y se notaba que, aunque podían estar disfrutando de lo que veían y hacían, se sentían en cierto modo fuera de lugar. Sin embargo, China hace que yo, por algún motivo, me sienta extremadamente cómoda allí y, en cierto modo, me sentía parte del lugar.


Yo, cámara en mano y turbante improvisado en cabeza, mimetizándome con el lugar :P

He ido a China a hacer turismo, a viajar, a visitar lugares famosos, a vagar de aquí para allá por las calles, a sacar montones de fotos, a comprar souvenirs y a dejarme llevar. Como una turista, como una viajera. Y ambas cosas han estado genial, pero eso no es lo importante cuando se va a conocer un lugar. Da igual la denominación que se utilice para calificar la experiencia, lo verdaderamente importante es observar, aprender e integrarse, y yo he intentado integrarme en cada rincón de China que he pisado, aunque supiera que solo iba a pasar allí un par de días.

He oído decir en múltiples ocasiones a extranjeros que han vivido o viven en China, que para los de fuera es misión imposible integrarse en esa sociedad, que allí siempre te verán como el "laowai", como el de ojos redondos que viene de lejos. Pero sinceramente creo que el sentirse integrado, el sentirse parte de China no depende tanto de los demás, como de uno mismo y de cómo cada uno conecta con lo que le rodea a nivel personal. 

Entiendo que integrarse en un lugar cuando no se habla el idioma o cuando no se conoce demasiado la cultura, no siempre es sencillo. Pero después de este mes, recomiendo a todo el mundo que, viaje donde viaje, al menos intente dar un paso más allá e intente no solo estar en el lugar, sino ser parte del lugar, aunque sea por poco tiempo. Va a ser algo positivo, tanto para vosotros, como para la gente que se cruce en vuestro camino.



Yo no solo lo he intentado, sino que, por suerte, lo he conseguido. Hemos conseguido que en una aldeita donde el primer día nos miraban con desconfianza y ni se acercaban a nosotros, los niños acabasen jugando a la baraja española y cantando el "choco-choco-la-la" en la plaza del pueblo; hemos conseguido hacer amigos con los que mantendremos el contacto (esperamos que por mucho tiempo); que nos invitasen a comer en familia; que se sentasen con nosotros a ver fotos de nuestra ciudad y a escuchar cosas sobre nuestro país; que nos acompañasen a descubrir los "pequeños secretos" del pueblo en el que estábamos; que nos regalasen cosas para llevarnos de recuerdo a España; que nos aceptasen y tratasen con una hospitalidad inimaginable... Y creo que todo esto es lo que ha hecho que este viaje haya sido tan especial y tan personal. 

Hay un proverbio chino que dice que los sabios se adaptan a las circunstancias como el agua se adapta al recipiente que la contiene. Es lo que Bruce Lee resumió con aquel famoso “be water, my friend” (‘sé agua’). Y eso es lo que deberíamos hacer todos, ser agua y adaptarnos a lo que nos rodea allá donde vayamos. No porque seamos sabios, sino para, tal vez, llegar a serlo algún día.






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Próximamente: nos vamos a descubrir en primera persona el Mercado de Grillos de Shanghai y desentrañamos la historia de estos bichillos en la cultura china. 
¡Seguidme en las redes y no os lo perdáis!


9 comentarios:

  1. Completamente de acuerdo contigo en los puntos que comentas. El sentirse integrado, el sentirse parte de un lugar no depende tanto de los demás como de uno mismo y de cómo cada uno conecta con lo que le rodea a nivel personal... eso me ocurre a mí en los países árabes.

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    1. Sin duda, hay un lugar del mundo para cada persona. Me alegra que tú también hayas podido sentir eso! :)

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  2. Me encanta lo que cuentas y lo que transmites. Me gustaría mucho volver a China y vivirla un poquito más de cerca

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    1. Muchas gracias, Luna! Cuando quieras nos pegamos una escapadita la dos :D
      Seguro que la próxima vez que vuelvas lo disfrutarás todo mil veces más, o al menos de una forma diferente.

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  3. Nosotros hemos visitado tres veces China.
    Siempre me ha parecido un país impresionante y bonito

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    1. Desde luego lo es! Hay tanto que ver y tanta variedad de paisajes, gentes, comidas... Haría falta toda una vida para descubrirlo a fondo! :D Saludos.

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  4. Qué guay, me alegro de que te hayas conseguido mimetizar tanto en el ambiente. Yo también me siento muy cómoda allí, creo que a muchos nos pasa, es lo genial de China.

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  5. Como siempre que te leo Aida me haces viajar a China sin moverme de casa..Tienes razón para disfrutar de un viaje y de un pais hay que llevar una mente muy abierta y sobretodo ir cargada de ilusión y curiosidad como tú haces!!

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  6. Me han gustado mucho tus reflexiones y estoy de acuerdo contigo, conectar depende sobretodo de uno mismo y de nuestra capacidad de adaptarse

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