17 junio 2015

Las clases en China y cómo recitar "a coro"

Hace unos días alguien me preguntó si el sistema de enseñanza en los colegios chinos de primaria es muy exigente. Hoy voy a hablaros sobre esto y, a la vez, sobre cómo eran las clases que yo tuve durante mi semestre allí. ¿Son los maestros chinos tan exigentes como se piensa?


En China los peques van primera vez al colegio a la edad de 6 años (hasta esa edad han podido asistir a unos programas de atención para niños similares a nuestras guarderías). En las clases de los colegios públicos suele haber alrededor de 40 alumnos, algo que hay que tener en cuenta a la hora de entender los métodos de enseñanza que se ponen en práctica. No es lo mismo dar una clase para 10 alumnos, en la que se puede llevar a cabo una atención más individualizada, que dar una clase para 40, donde eso resulta imposible. 
Los niños estudian lengua, matemáticas, conocimiento del medio, arte, educación física y ahora también se ha introducido el inglés como segunda lengua. Vamos, que los niños chinos estudian prácticamente lo mismo que los niños españoles.



Pero, ¿cómo les enseñan todas estas cosas? ¿Qué tipo de métodos utilizan los profesores?
Pues bien, en general, en China, el sistema de aprendizaje se basa en la repetición y en la memorización a través de esta. Este método se aplica, sobre todo, a la enseñanza de lenguas, tanto a su lengua nativa, como a las lenguas extranjeras.
El mandarín, debido a su complejidad, requiere de la constante repetición tanto escrita, como oral. A ojos del occidental, este método puede resultar tedioso y duro, pero a los niños les funciona. Por un lado, porque desde pequeñitos han aprendido que esta es la forma de aprender lenguas y están acostumbrados a ello. Y por otro lado, porque hoy en día los profesores alternan este método con vídeos, canciones, cuentos o incluso juegos.



¿Pero qué pasa cuando los occidentales tenemos que aprender una lengua a través de la repetición exhaustiva?
Como sabéis, he estado un semestre estudiando chino en una universidad de allí. Tenía 3 horas y media de clase al día, con un descanso de 20 minutos a la mitad. Las clases eran de lunes a viernes. Dos días a la semana nos centrábamos en el chino oral, con una profesora, y los tres días restantes en la gramática y el chino escrito, con otra profesora diferente. 
Por las tardes teníamos actividades extraescolares, voluntarias, como clase de caligrafía, de cultura china, de kungfu, taijiquan o clases de apoyo (muy útiles para la preparación de los exámenes oficiales).




La relación con los profesores era muy buena. Todos ellos eran cercanos y cariñosos con nosotros, dispuestos a ayudarnos siempre que lo necesitáramos, incluso respecto a temas ajenos a las clases. Cada curso tenía un grupo de wechat (el whatsapp chino) donde podíamos preguntar dudas a los profesores o avisarles si surgía cualquier problema.
Las clases estaban formadas por grupos bastante reducidos. En mi grupo, por ejemplo, eramos 10 alumnos.


A pesar de tener profesoras diferentes para cada materia, el método de enseñanza era el mismo tanto en la clase de conversación, como en la de gramática. Ambas asignaturas eran impartidas, por completo, en chino. De hecho, algunos profesores ni siquiera sabían inglés. Esto de las clases en chino me encantaba, porque te obligaba a prestar atención para no perder el hilo de la explicación. 
Durante las clase las profesoras se apoyaban en un powerpoint donde aparecían listas de vocabulario, ejemplos, normas gramaticales... Para que entendiéramos bien los ejemplos muchas veces recurrían al uso de imágenes.


Cada día comenzaban la clase proyectando una lista de unas 40 palabras que habían sido explicadas el día anterior. Uno a uno leíamos en voz alta las palabras que la profesora nos indicaba y las utilizábamos en una frase. Después de este ejercicio, en la pantalla aparecían otras 40 palabras que deberíamos tener memorizadas a la perfección para el día siguiente. Nosotros, en voz alta y a coro, teníamos que leerlas varias veces (método de repetición). Esto de leer “a coro” era algo de lo más importante para algunos profesores, dado que hasta que no conseguíamos hacerlo al unísono, no daban el ejercicio por terminado. Nosotros, que en nuestros países jamás hemos trabajado con este sistema, eramos un auténtico desastre en cuanto a coordinación. Empezábamos muy bien, pero a la cuarta palabra mi compañera iba por la quinta y yo aún seguía en la tercera.


 A continuación leíamos un par de veces (de nuevo método de repetición), en voz alta y a coro, un texto donde aparecía disperso este nuevo vocabulario. Después la profesora procedía a explicarnos con ejemplos cómo utilizar este vocabulario, sus diferentes significados o las cuestiones gramaticales. Para comprobar que habíamos entendido todo, realizábamos una serie de ejercicios tanto orales, como escritos, que corregíamos entre todos durante la clase. 
El chino es un idioma tonal, por lo que la entonación es extremadamente importante a la hora de comunicarse con éxito (una palabra con el primer tono puede significar algo totalmente diferente si la pronunciamos con el segundo, tercer o cuarto tono). Por eso se insiste tanto en que pronunciemos las cosas bien, y si para ello hay que repetirlo mil veces, se repite y punto.



En una ocasión (aquí viene el claro ejemplo del método de repetición), tuvimos una profesora de conversación que nos daba 10 minutos para memorizar un diálogo entero, previamente repetido 3 veces en voz alta y a coro. Después, por parejas y por turnos, teníamos que representar este diálogo de memoria y (importante) con entusiasmo. Después, para concluir el ejercicio, lo repetíamos todos juntos una vez más. Con lo cual, al final de la clase habíamos recitado el diálogo 9 veces entre todos y, sí, por supuesto nos lo sabíamos de memoria y lo entonábamos a la perfección.


Es cierto que algunos de mis amigos en otros cursos decían que sus profesores no utilizaban tanto la repetición, por lo que se ve que muchas veces el utilizar este método o no depende del profesor que te toque. Es verdad que hoy en día los profesores están muy bien preparados para enseñar chino a extranjeros e intentan adaptar las clases a nuestra forma de aprender. Por ejemplo, las clases eran muy participativas e intentaban fomentar la conversación, con lo cual cada vez que queríamos aportar nuestra opinión respecto a algo o charlar sobre un tema, podíamos hacerlo, siempre y cuando lo hiciéramos en chino. Además, he de decir que lo pasábamos bien, porque de tanto repetir a coro al final todos los extranjeros (y las profesoras) acabábamos riéndonos de nuestra desastrosa coordinación. 
Sin embargo, también eran clases muy densas debido a la enorme cantidad de vocabulario, caracteres y normas gramaticales que teníamos que memorizar cada día. 


En conclusión, ¿funciona el método de repetición chino con alumnos extranjeros? Yo diría que sí. No solo funciona, sino que es útil y necesario a la hora de aprender un idioma como el chino. ¿Nos gusta? Yo diría que al principio no, pero he de reconocer que con el tiempo, se le acaba cogiendo el gustillo. Eso sí, siempre debería alternarse con otro tipo de actividades.
El caso es que todos nos hemos vuelto de China sabiendo mucho más chino del que sabíamos cuando pisamos el país por primera vez.


5 comentarios:

  1. Ana Hernández19/6/15

    ¡Hola, Aida!
    He de decirte que me encanta tu blog y que ya me he leído toooodas las entradas, así que, por favor, sigue publicando cositas. Está tremendamente bien redactado y todas las cosas de las que hablas me parecen súper interesantes (en cuanto pueda, me veo el documental que hay pusiste hace unos días).
    La cultura china siempre nos ha sido muy desconocida y se agradece (yo por lo menos te lo agradezco, que me interesan mucho estas cosas jajaja) que alguien nos la acerque un poquito. ¡Aunque está claro que hasta que no viajas allí, no la descubres del todo!
    De momento no me atrevo con el chino, pero me parece super diferente la forma de aprender el idioma. Claramente, no tiene nada que ver con las lenguas que solemos aprender por aquí.
    Aun así, lo dicho, es genial ver China a través de los ojos de alguien con la mente tan abierta como tú. Aquí he de mencionar que me encantó la entrada de "Ser extranjero en China vs. Ser chino en el extranjero".
    En serio, no dejes el blog porque es de lo primero que leo por las mañanas y cada día me gusta más :)
    ¡Un beso!

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    1. Muchas gracias, Ana. ¡Me sacas los colores con tanta palabra bonita! Escribo el blog por eso que tú dices, porque la cultura china es muy diferente a la nuestra, muy desconocida y me da mucha pena que el mundo esté lleno de prejuicios negativos respecto a este país. Si compartiendo mis experiencias y mis fotos puedo ayudar a que al menos unos pocos se acerquen a China y descubran todo lo que ofrece, me doy por satisfecha.
      Seguiré con ello, por supuesto, ¡que aún me queda mucho por contaros!
      Un beso fuerte y mil gracias por leerme y comentar.

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  2. Qué interesante de nuevo, me parece fascinante conocer otras culturas y oye si habéis venido bastante bien aprendidos, otra cosita es. Un saludote

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    1. Muchas gracias! Aprender idiomas es útil e importante, pero lo más importante es utilizar esos idiomas para conocer las cultura a las que pertenecen, para acercarse más a las personas de otros lugares y para romper barreras innecesarias :)

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  3. Muy clarificador, gracias.

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